En la primera sesión Mila nos trajo algunas melodías, y los participantes, con los ojos cerrados, dejamos que nuestra mano dibujara lo que la música nos iba diciendo. Hicimos tres dibujos que después intercambiamos entre nosotros, y cada uno interpretó la personalidad que reflejaba cada uno de los tres dibujos que le había tocado. Nos quedamos sólo con uno de los dibujos propios, el que rechazábamos como menos interesante por alguna razón. Fue una sesión distendida, para romper el hielo, para charlar, reirnos y empezar a dar forma a los personajes de futuras historias.
Y en eso consiste el primer ejercicio: crear un personaje, cuyo conflicto esté basado en el dibujo que habíamos rechazado: la razón por la cual lo habíamos rechazado.

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